
Y no, no me refiero a alguien que me haya estado haciendo cosquillas en la planta de los pies. Me refiero a un escritor al que sé que le da un poco igual que le llamen cabrón a estas alturas de su vida.
Es un poco hijo de Satanás, la verdad porque aunque se empeña en ir por ahí destruyendo con su pluma, en el fondo muy fondo es un sensible. Estoy hablando de Arturo Pérez Reverte, un tío que escribe - para mi gusto - bien y muy clarito pero que a la hora de ir dando imagen vende fatal, mandando a la mierda reporteros y otras gentes del señor.
Digo que, pese a esa fachada de buscabullas que se gasta, hay un tipo con gafas sensible y adorable con un peculiar sentido del humor: la pasada semana en El Semanal, magazine en que es columnista, se puso todo sensiblero y emotivo por culpa de Viggo Mortensen, a quien le estará eternamente agradecido por ser tan genial y excéntrico a la hora de ponerse a currar. Esta semana, yo que pensa...
(... continúa)